Salud en colegios

 


Si bien el agrupamiento de los niños en el ámbito escolar brinda oportunidades para la diseminación de las infecciones la concurrencia a la escuela es importante para los niños y los adolescentes, y debe tratarse de disminuir las barreras e impedimentos para asistir a ella. La determinación de la probabilidad de que la infección de uno o más niños represente un riesgo para sus compañeros depende del conocimiento de varios factores, entre ellos:

1) el mecanismo por el cual se disemina el microorganismo causal de la infección,
2) la facilidad con que se disemina el microorganismo (contagio) y
3) la probabilidad de que los condiscípulos sean inmunes por vacunación o por infección previa.

La decisión de intervenir para impedir la diseminación de una infección en una escuela debe ser tomada en conjunto por los funcionarios escolares, los funcionarios de salud pública locales y los profesionales de la salud, los que tendrán en cuenta la disponibilidad y la efectividad de métodos específicos de prevención y el riesgo de que la infección produzca complicaciones graves.

Los agentes infecciosos se diseminan por una o más de las siguientes cuatro vías de transmisión: fecal-oral, respiratoria, contacto con piel infectada y contacto con sangre, orina o secreciones corporales. En el ámbito escolar las secreciones respiratorias y el contacto cutáneo representan el medio más frecuente para la transmisión de microorganismos.
Algunas circunstancias específicas, como la atención de lesiones sangrantes o el contacto íntimo entre condiscípulos, brindan una oportunidad para la diseminación a través de la sangre y otros líquidos corporales.

Los métodos genéricos para el control y la prevención de la diseminación de infecciones en el ámbito escolar son los siguientes:

. En el caso de las enfermedades prevenibles con vacunas debe revisarse la documentación relacionada con el nivel de inmunización de los niños que concurren al establecimiento. Las escuelas tienen la responsabilidad legal de asegurarse de que los estudiantes han sido inmunizados contra las enfermedades prevenibles por vacunación en el momento de la admisión de acuerdo con los requisitos estatales.

. Los niños infectados deben ser excluidos de la escuela hasta que ya no se consideren contagiosos.

. En muchos casos la administración de tratamiento antimicrobiano apropiado limitará la diseminación adicional de la infección (p. ej., faringitis estreptocócica y tos ferina).

. En algunas circunstancias se justifica la administración de profilaxis antimicrobiana a los contactos íntimos de los niños infectados (p. ej., en la infección meningocócica).

. En varias circunstancias se debe proceder al cierre transitorio de la escuela:

1) para prevenir la diseminación de la infección,

2) cuando se prevé que una infección afectará a gran número de estudiantes susceptibles y las medidas de control disponibles se consideran inadecuadas (p. ej., un brote de gripe) o

3) cuando se espera que una infección tenga una tasa elevada de morbilidad o mortalidad.